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Crecer

Ha pasado mucho tiempo desde que escribí alguna entrada de blog, desde que compartí mis ilustraciones y lo que me emociona. No podía y no entendía por qué no podía, buscaba un nudo invisible que lejos de traerme respuestas me traía más preguntas, más dudas y más cuestionamientos. Por esa época apareció en mi radar un curso de meditación que comenzaba el 29 de Marzo, un día después de mi cumpleaños, dije: ok este es mi regalo. Y me matriculé.

Hace un poco más de un año me gradué de este profesorado y aún me cuesta describir lo maravilloso que ha sido el proceso desde que me permití esta experiencia.

El curso inició con un fin de semana intensivo y recuerdo que mi enfoque era todo aquello que yo no podía hacer, no podía enfocarme sólo en mi respiración, no podía sólo observar mis pensamientos, no podía poner mi mente en blanco, no podía nada.

Ese Viernes llegué a mi casa devastada, decepcionada de mí misma, me sentía físicamente mal, pensaba que estaba perdiendo mi tiempo y que para variar la había cagado, pero tenía que terminar esto porque ya me había comprometido. Ese fin de semana vi mi cuerpo hacer todos los berrinches posibles, dolores de cabeza y estómago, fiebre, náuseas, alergia, todo junto y para mí no tenía relación alguna con la meditación, no había cómo conectar una cosa con la otra. De pronto que Percy, mi profesor de meditación, nos dijo que podíamos experimentar algunas sensaciones físicas de rechazo a la meditación porque estamos explorando un nuevo estado que no nos era familiar y nuestro cuerpo puede sentirse incómodo.

Eso me cayó como un balde de agua helada. Cómo era posible que la tranquilidad, la calma, el espacio para observarme no era familiar para mi? Era acaso posible que uno conscientemente quiera encontrar la paz y que nuestro propio cuerpo y mente se opongan? Resulta que si, es posible.

Después de algunos meses intensos me gradué y pensé: ahora que hago con esto? estaba segura de que quería ayudar a quienes alguna vez se habían sentido en una depresión muy profunda como yo, quería contarles lo importante que es prestarnos atención y no sólo a los pensamientos sino a todo nuestro cuerpo porque nos comunica constantemente, quería compartir que es posible vernos a nosotros mismos con tolerancia, paciencia, amor y que la mente se entrena igual que el resto de nuestro cuerpo se ejercita.

Que la energía del amor es la aceptación de que tal como somos ahora es la coherencia total de nuestra frecuencia, por lo tanto es perfecta como es y que es nuestro mayor reflejo para crecer hacia donde decidamos crecer.

Pero había un problema, yo no me veía a mí misma como esos profesores de meditación tan calmados, tan en paz y elocuentes cuando hablan. Quienes me conocen saben que soy un poco hiperactiva e intensa, no calzo necesariamente en el estereotipo de la meditación y la calma. Ahí fue donde encontré otra "traba" en mis creencias, y pensé cuántas cosas he dejado de hacer porque creo que yo no soy del tipo de persona para hacer X cosa? Cómo voy a poder meditar si todavía el tráfico me hace renegar o si el Homeschooling me saca de mi centro? Existe un estereotipo para intentar ser uno mismo o para estar en calma con uno mismo?

Ha sido y sigue siendo un esfuerzo entender y aceptar que cada uno es un ser único, por lo tanto las características de nuestros caminos son únicas también y están en constante crecimiento y cambio, como una semilla. Soy Andrea, profesora de meditación y artista, este es mi camino hoy y quiero compartirlo con ustedes.


Gracias por estar aquí. Namaste.



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